administración pública

Vamos a tener que comenzar este post haciendo algo que no nos gusta, dado que siempre tendemos a posicionarnos de manera clara, como lo es en este caso el aludir al hecho de que depende. Ya hemos hablado en este blog en más de una ocasión acerca de las diferencias entre un asesoramiento preventivo y otro que pretenda resolver un conflicto en sentido estricto, y en lo que a esto concierne, cuando de prestar servicios de Interim Legal Management se trata, dichas cuestiones deben matizarse.

Por de pronto, y como también hemos afirmado en más de una ocasión, los procesos de Interim Legal Management son de prestación continuada, es decir, no empiezan y acaban de forma puntual, sino que tienen, o por lo general implican, un devengo temporal más amplio además de multidisciplinar. Ello provoca que en todo Interim Legal Management se den situaciones o controversias que hay que negociar y solventar al momento (dependiendo por supuesto del tipo de Proyecto de que se trate).

Lo anterior determina por tanto que sí, que puede afirmarse que la resolución de conflictos forma parte del día a día del Interim Legal Management en el sentido de ser un aspecto a tener en cuenta dentro de lo que conocemos como prestación de servicios legales (insistimos que el tipo de Proyecto o la necesidad que tenga el cliente inciden mucho en la plasmación de esta afirmación en la realidad de las cosas). La clave en este sentido es lograr discernir, a título informativo e ilustrativo, y profesional por qué no decirlo, que es de lo que trata este post, el tipo de conflictos que en todo proceso de Interim Legal Management pueden darse.

Dicho lo cual, y por lo general, los conflictos que puede ser necesario tramitar en un proceso de Interim Legal Management son más puntuales y se suceden en función del devenir del Proyecto propiamente dicho, pudiendo ser los mismos más o menos serios, pero en todo caso de gestión inmediata a los efectos de que el objeto del Interim Legal Management no se vea alterado, en este caso no solo en relación con la consecución de aquello que lo motiva sino también respecto del escenario temporal que se haya acordado previamente. En otras palabras, la disputa surge durante el Proyecto, y no es algo conocido de antemano que exija la contratación de un asesor que preste un servicio vinculado directamente al conflicto con todo lo que ello exige y conlleva, en el entendido de que el conflicto es simplemente una piedra en el camino que hay que gestionar.

No por ser lo anterior así el Interim Legal Manager debe dejar de aplicar las técnicas de negociación clásicas, o no tan clásicas, según el caso, en la resolución de toda disputa, pero no deja de ser evidente, por todo lo que se ha expresado con carácter previo, que la interactuación con los conflictos o las disputas en un proceso de Interim Legal Management difiere de la que se da en una controversia al uso en la que el asesor es contratado directamente para desbloquearla. En conclusión, si su Interim Legal Manager está acostumbrado a negociar y resolver o desbloquear disputas, mejor. Nunca deje de indagar acerca de la experiencia de su Interim Legal Manager al respecto.

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